¿Andadores para aprender a caminar?

centro educoLos Andadores o “Tacatás” son uno de los artilugios con ruedas que tenemos en el mercado para bebés y que durante la época de los 80 se popularizaron porque tradicionalmente se pensaba que aceleraban el aprendizaje de la deambulación. Sin embargo, en la actualidad, numerosos pediatras, fisioterapeutas y psicomotricistas los desaconsejamos. Veamos por qué.


No enseñan a caminar

Los niños son colocados en los andadores en edades muy tempranas, en torno a los 8 ó 9 meses, cuando sus papás notan que prefieren mantenerse erguidos. En estas edades el niño generalmente no presenta una musculatura adecuada para iniciar el proceso de deambulación, con lo cual su cuerpo no está preparado para este ejercicio.

El tiempo que están en el andador no ejercitan el equilibrio. La postura de los brazos no es la que más tarde deberá mantener para andar, la posición corporal es también inadecuada, ya que se desplaza echando todo el peso de su cuerpo hacia adelante, lo que hará que cuando esté fuera del aparato tienda a repetirla; además, las piernas suelen quedar colgando durante mucho tiempo (separando la articulación y favoreciendo la luxación en niños con inmadurez en las caderas) , iniciando la deambulación de puntillas o se impulsa con ambas piernas, todos estos movimientos son contrarios a los que un niño necesita para aprender a andar.


Pueden provocar accidentes

Los niños en el “tacatá” se desplazan sin tener conocimiento sobre el espacio y sin una visión del entorno, lo que hace que no tengan sentido del peligro. Pueden caer con un escalón, chocar contra elementos que se encuentren a la altura de su cabeza (mesas y muebles) o incluso tirar de algún mantel y tirarse elementos colocados sobre este.


El tiempo en que un bebé pasa en el tacatá, es tiempo que no está en el suelo

El suelo es un elemento clave en esta fase del desarrollo psicomotriz, les permite un movimiento libre que se adapta a sus posibilidades motrices sin forzar etapas de adquisición. En el suelo aprenden a reptar, girar, gatear, conocen su cuerpo y desarrollan sus capacidades táctiles.

Los movimientos que se producen son armónicos, simétricos y parten de sus posibilidades y necesidad de desplazamiento.

¡El andador es un elemento prescindible para nuestros peques!

 

centro educoMari Paz Torrico – Maestra de Educación Especial, Psicomotricista y Experta en Atención Temprana – Centro Educo | Centro de Atención Especializada