La importancia de la lectura en la etapa infantil

La mayoría de los que somos padres o madres, en un momento u otro, nos hemos
cruzado con ese tema, con esa conversación buscada o inesperada: la importancia de
que los niños adquieran el hábito de lectura. Para eso, para fomentar ese hábito o
relación con los libros, hay muchos lugares de fácil acceso que nos ayudan a despejar
nuestras dudas, desde libros, webs especializadas, vídeos de profesionales en YouTube,
etc.

A grandes rasgos, todos, o la mayoría, recomiendan lo que podríamos
denominar consejos a seguir para lograr ese hábito. A continuación expondré
brevemente cuáles son esos puntos, no soy un experto, ni mucho menos, pero tengo la
suerte de encontrarme esa conversación a diario y haber reflexionado sobre ella.
Después me gustaría lanzar una pregunta y contestarla desde el punto de vista de una
persona que ha dedicado la mayor parte de su vida a una relación amorosa e
indestructible con los libros.

El primer punto es el más importante. Si deseamos que nuestros hijos no griten,
no insulten, el gran paso es que nosotros no lo hagamos. Si creemos que la lectura
beneficiará tanto a nuestros hijos, si deseamos que busquen un libro con el propósito de
disfrutar, de encontrar allí mundos donde viajar y conocer cosas nuevas, nosotros
debemos realizar y vivir el mismo viaje. ¿Hay algo que atraiga más a un niño o niña
que aquello que apasiona a sus padres? Si nos ven leer, lo más probable es que lean; si
en casa hay una biblioteca y nos contemplan, ilusionados, de pie, buscando un libro, lo
más probable es que ellos también lo hagan.

El resto de consejos que encontramos en diferentes medios gira en torno al
primero. Dedicar unos quince minutos al día a leer con ellos, en un lugar reservado
especialmente para la lectura; disponer de una pequeña biblioteca, sobre todo con libros
que les gusten o ellos hayan elegido; después hablar sobre el libro, buscar actividades
relacionadas con la lectura: dibujar personajes, crear mundos similares, etc; acercarse a
bibliotecas públicas y librerías. Y por último, un libro es un regalo y siempre estará
presente en esas fechas especiales y señaladas como son cumpleaños, premios,
navidades, etc.

Pero —aquí lanzo la pregunta y con ella lo que considero la raíz y el
horizonte—, ¿de qué hablamos cuando hablamos de la importancia de que los niños
adquieran hábitos de lectura? Utilizaré una reflexión y una afirmación. El psicólogo
David Comer Kidd expone: “Usamos los mismos procesos psicológicos para entender
la ficción y las situaciones reales. La ficción no es solo un simulador de experiencias
sociales, sino que es una experiencia social.” Y José Antonio Marina, filósofo y
ensayista, afirma que “la lectura es un acto revolucionario”; frase que escribiría en la
fachada de todos los colegios e institutos de España.

Si os preguntara cuál sería una de las cualidades de la sabiduría, seguramente,
entre otras muchas, diríamos la experiencia. Todos conocemos a mujeres y hombres
que consideramos sabios, y lo son, en parte, porque han vivido muchas experiencias y
han reflexionado y aprendido de ellas. La lectura regala experiencias y por lo tanto
sabiduría. La lectura muestra nuevas formas de ver el mundo. Cuando un niño lee una
historia, acompaña o se identifica con los personajes o situaciones que allí se relatan, no
solo se expande hacia el mundo intentando descifrar sus normas, sus paisajes y sus
porqués, sus relaciones y conflictos, sino también hacia sí mismo, adquiriendo
herramientas de autoconocimiento. De esto hablamos, por eso la lectura es un acto
revolucionario

Salvador Blanco Luque

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